{"id":16196,"date":"2012-12-10T18:02:08","date_gmt":"2012-12-10T18:02:08","guid":{"rendered":"http:\/\/li-mac.org\/?page_id=16196"},"modified":"2013-01-21T18:53:39","modified_gmt":"2013-01-21T18:53:39","slug":"santitos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/li-mac.org\/es\/collection\/limac-collection\/pablo-patrucco\/work\/santitos\/","title":{"rendered":"Santitos"},"content":{"rendered":"<p>EL BARROCO FR\u00cdO<\/p>\n<p>Harto es sabido que el arte \u2013como categor\u00eda hist\u00f3rica, como objeto de contemplaci\u00f3n pura\u2013 fue una invenci\u00f3n moderna. Asoma en la polis cl\u00e1sica, en el burgos renacentista. Y se impone desde las grandes revoluciones europeas contra la aristocracia durante los siglos XVIII y XIX. Precisamente el momento fundacional del museo de arte como instituci\u00f3n, de la historia del arte como disciplina, de la cr\u00edtica de arte como pr\u00e1ctica period\u00edstica. Y del mercado del arte como sistema libre del tutelazgo religioso o estatal o cortesano.<\/p>\n<p>Menos advertido es el hecho crucial que para alcanzar esa autonom\u00eda preciada la invenci\u00f3n del arte implic\u00f3 \u2013tambi\u00e9n hist\u00f3ricamente\u2013 la de sus opuestos complementarios: el kitsch y la pornograf\u00eda, cuyos nombres fueron incluso acu\u00f1ados en el mismo proceso. Instaurar los fueros distintivos del arte implicaba su discriminaci\u00f3n jerarquizada de otras pr\u00e1cticas expresivas, con las que sin embargo manten\u00eda una capilaridad oculta.<\/p>\n<p>Es la simbiosis impl\u00edcita en esas relaciones antag\u00f3nicas lo que desde la d\u00e9cada de 1960 ponen precisamente en escena \u2013y exacerban\u2013 ciertas producciones luego llamadas post-modernas (cuyo prefijo cosmopolita resulta inevitable colocar entre par\u00e9ntesis cuando se traslada a nuestras pr\u00e1cticas \u201cperif\u00e9ricas\u201d). Parte de la crisis generalizada en que se derrumban las pretensiones puristas de mantener los distintos quehaceres y saberes humanos en compartimentos estancos.<\/p>\n<p>Como se desploman tambi\u00e9n otra suerte de ilusiones para el arte. Incluso hist\u00f3ricas: hoy es evidente el modo en que su existencia separada de la funcionalidad m\u00e1gico-religiosa o pol\u00edtica se inici\u00f3 s\u00f3lo en las econom\u00edas monetarias que aspiraban a las liberaciones capitalistas operadas por la mercanc\u00eda pura: el objeto cuyo valor deviene en precio. Y cuya significaci\u00f3n principal est\u00e1 en el acto mismo del intercambio. Y de sus mistificaciones: el fetichismo de la mercanc\u00eda es tal vez el \u00fanico vislumbre marxista que hoy sobrevive fortalecido. El sistema y el producto del arte es su demostraci\u00f3n m\u00e1s plena.<\/p>\n<p>Larga introducci\u00f3n para una apreciaci\u00f3n demasiado breve de la importancia no s\u00f3lo pict\u00f3rica de los elaborados lienzos que Pablo Patrucco ahora devela en esta exposici\u00f3n tambi\u00e9n filos\u00f3fica. Atenci\u00f3n a la criticidad inscrita en las precisas composiciones y en las pinceladas preciosas. Una ardua construcci\u00f3n conceptual y pl\u00e1stica entre cuyos muchos sentidos me importa resaltar su comentario t\u00e1cito al empobrecimiento de la experiencia vital ante la fascinaci\u00f3n por la imagen: esa estetizaci\u00f3n difusa ya teorizada por otros y que yo ubico bajo un horizonte de mutaciones traum\u00e1ticas para la condici\u00f3n humana hasta ahora conocida.<\/p>\n<p>De all\u00ed la carga incisiva en la sistem\u00e1tica desjerarquizaci\u00f3n simb\u00f3lica que opera desde cada una de estas telas, vinculadas entre s\u00ed no por sus temas sino por sus registros opuestos de una misma fetichizaci\u00f3n ic\u00f3nica. El fetichismo religioso-popular de una santer\u00eda precaria. El mesocr\u00e1tico de un despliegue er\u00f3tico-comercial de botas femeninas, de botines. El vulgar aunque ostentoso de una tienda de plater\u00eda actual y de falsos muranos\u2026 El inter\u00e9s m\u00e1s constante en estos cuadros \u2013tambi\u00e9n el m\u00e1s contenido y sutil\u2013 pareciera volcarse precisamente hacia lo vulgar, hacia la vulgaridad triunfante en nuestros tiempos de hedonismo \u00f3ptico y de visualidad total.<\/p>\n<p>De apertura radical a la mirada. Incluso las m\u00e1s sobrias de estas im\u00e1genes aluden, el\u00edpticamente, a esa obscenidad: los huacos Moche discretamente alineados en los dep\u00f3sitos que se exhiben abiertos en el Museo Rafael Larco Hoyle. Y los exvotos populares, tosca pero sentidamente tallados en variantes pobres del m\u00e1rmol para hacer p\u00fablicas las intimidades m\u00edsticas que recubren el mausoleo antiguo de Sarita Colonia.<\/p>\n<p>Que lo recubr\u00edan: hace un cuarto de siglo sobre aquella estructura primitiva se construye otra que la clausura para elevar los espacios de devoci\u00f3n a esa santa mestiza y no reconocida por la Iglesia. Nuevas paredes que se han visto igualmente invadidas por recordatorios, pero ahora de rutilante acr\u00edlico cuyo destello pl\u00e1stico habr\u00eda hecho juego con el de los vidrios y metales en las dem\u00e1s telas ahora expuestas por Patrucco. Es por ello tanto m\u00e1s sugerente que \u00e9l haya preferido basarse en una fotograf\u00eda hist\u00f3rica, proporcionada por Micromuseo:\u00a0 una de las varias tomas realizadas en 1980 por Marianne Ryzek al acompa\u00f1ar las inquietudes del taller E.P.S. Huayco por atisbar en ese culto el rostro m\u00edstico de la migraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un desplazamiento \u2013de cuerpos y de culturas\u2013 generalmente asociado a las estridencias incluso crom\u00e1ticas de cierta (post)modernidad popular, ac\u00e1 m\u00e1s bien sustituidas por la opacidad gris de estas casi l\u00e1pidas. Como un contrapunto epocal y sensible. De inmediato tensionado, sin embargo, por las analog\u00edas formales entre esta obra y otra que reproduce el ordenamiento reticular y el registro crom\u00e1tico de los avisos con que en cierta prensa lime\u00f1a se publicitan los servicios de prostituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Podr\u00eda, sin duda, pensarse en una asociaci\u00f3n buscada con la efervescencia temprana de la fe hacia Sarita entre las meretrices de Lima y del Callao. Pero las relaciones que triunfan en esta yuxtaposici\u00f3n de cuadros son de estructura m\u00e1s que de concepto. En particular mediante el recurso permanente a sistemas de acumulaci\u00f3n, de reiteraci\u00f3n, de redundancia. Como en aquella otra tela donde se plasma sin atenuantes la torpe propaganda infogr\u00e1fica del repertorio numerado de platos y precios en un inveros\u00edmil pero real \u201cLatin China restaurant\u201d, con arcos y palmeras y desagradables vistas fotogr\u00e1ficas de los dudosos manjares ofrecidos.<\/p>\n<p>Es un hambre y un hartazgo visuales los que el hiperrealismo imp\u00e1vido de estas pinturas pone simult\u00e1neamente en escena con un \u00e1nimo casi cl\u00ednico. A veces de un modo literal. Como en el d\u00edptico donde se reproduce el ordenado caos de pel\u00edculas piratas puestas ilegal pero exhibicionistamente a la venta en todos los comercios informales de la ciudad. El resultado en esta interpretaci\u00f3n es un mosaico de im\u00e1genes dis\u00edmiles estandarizadas por el dise\u00f1o de sus empaques y por la obsesi\u00f3n, por la perversi\u00f3n \u00f3ptica que nos domina. Y nos satura: crucial aqu\u00ed, como en todas las dem\u00e1s obras, es el recorte y encuadre que repleta la tela con la reiteraci\u00f3n de los elementos retratados sin admitir aire ni respiro en borde alguno.<\/p>\n<p>Es parad\u00f3jicamente tal asfixia la que alienta la indiferencia aparente en estos despliegues desapasionados de una man\u00eda \u00f3ptica. De all\u00ed la agudeza inscrita en la m\u00e1s neutral y discreta de las composiciones: el alineamiento elemental de casi setenta anteojos baratos en una modesta vitrina comercial con fluorescente iluminaci\u00f3n mortecina. La seriaci\u00f3n del dispositivo de la mirada. Exaltada y empobrecida. En nuestra sociedad vencida por el consumismo, por la fantas\u00eda fetichista del consumo. Y en nuestras retinas colmadas. Pero no en las potencias cr\u00edticas de su reelaboraci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p>Patrucco opone al calentamiento global de las im\u00e1genes el barroco fr\u00edo de su contemplaci\u00f3n autocontemplada.<\/p>\n<p>Gustavo Buntix<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>Pablo Patrucco<\/strong> (Per\u00fa, 1975)<br \/>\n2009<br \/>\n\u00d3leo sobre lienzo<br \/>\n150 x 150 cm.<\/p>\n<p><small> <a href=\"http:\/\/www.pablopatrucco.com\/\" rel=\"external\">(Cortes\u00eda del artista)<\/a><\/small><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":16187,"parent":1566,"menu_order":100,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"image.php","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-16196","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/16196","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16196"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/16196\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16456,"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/16196\/revisions\/16456"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1566"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16187"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/li-mac.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16196"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}