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El cuerpo fragmentado: polvo debajo de la alfombra

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Sobre la alfombra
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23 Cuerpos
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Brazo de un obrero...
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Gloria Evaporada
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Esta parte de cada...
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Artistas

Gina Arizpe (Mexico, 1972) / Christian Bagnat (Argentina, 1971) / Miroslaw Balka (Polonia, 1958) / Berlinde De Bruyckere (Belgica, 1964)

Carmela García (España, 1964) / Teresa Margolles (Mexico, 1963) / Daniel Paris-Clavel (Francia, 1975) / Manfred Pernice (Alemania, 1963)

Elvira Poxon (España, 1977) / Santiago Sierra (España, 1966) / Eduardo Villanes (Perú, 1967) / Huang Yong Ping (China, 1954)

Texto

El cuerpo fragmentado: el polvo debajo de la alfombra

Las obras de esta exposición colectiva asocian el cuerpo orgánico con objetos que normalmente establecen una separación  entre el interior y el exterior. En sus trabajos, los artistas reflejan tensiones sociales donde el decaimiento, la ausencia o la violencia se encuentran entrelazadas con partes del cuerpo como brazos, torsos, ojos, huesos, sangre, dentro de estructuras arquitectónicas, cajas, marcos, latas, ropa, hilos o tapicería. La fusión de estas partes se convierte en una asociación de fragmentos donde una realidad quimérica se expone.

No está claro si una lata de material corrosivo se cayó o si Aladino salió de una lámpara mágica. La línea divisoria entre sujetos conscientes y objetos inconscientes oscila entre lo dicho y lo no dicho, el olvido y el recuerdo, lo sellado y lo perforado, lo sucio y lo limpio. El uso del cuerpo fragmentado por los artistas aborda circunstancias culturales amplias como el aislamiento social, la ceguera religiosa y los abusos de autoridad. A raíz de estas realidades, el cuerpo aparece mutilado, evaporado, ignorado, escondido y silenciado bajo verdades brutales.

Galatea se desmiembra; el mito de Pigmalión se invierte en bucle. Ahora que el cuerpo ha vuelto a ser un objeto, este objeto no es más una cosa, es un muerto.  El contenedor hecho en masa se transforma en la masa del individuo ausente. Es en estas circunstancias  que la vulnerabilidad de los trabajos expuestos aparece en el espacio por el que transita el espectador, un lugar en donde sujetos y objetos se intercambian. La obra de arte siempre fragmentada y delimitada por las partes de su cuerpo físico y metafísico.

Antoine Henry-Jonquères

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